Vivir o lograr ser exitoso.

En la televisión, radio, computadora, hasta viniendo de tus padres, la frase “Se exitoso” aparece en todos lados. Siempre acompañada de la idea de que ser exitoso quiere decir ser millonario, tener muchos carros o una casa enorme. ¿El ser exitoso es solo haber acumulado fortuna?

Para muchos la respuesta inmediata es que sí. “Si tienes exitoso, es que has llegado a ser alguien en la vida” o “Solo estando en la cima conseguirás el éxito” son algunos de los comentarios que he escuchado cuando se trata el tema de ser exitoso. En mi opinión personal, es una ideología algo triste. Tus esfuerzos, tu trabajo duro, los sacrificios que has hecho para llegar a la cima, no son nada hasta que llegas ahí. Quiere decir que si no llegas a ser jefe de todos ¿lo que has hecho no cuenta? Esto es lo que se entiende con esta idea del ser exitoso.




Pero alcanzar el éxito no es algo que genere ganancias, o que todo el mundo te reconozca al verte. El ser “alguien logrado” no tiene que ver en lo absoluto con fama o riquezas, depende completamente de la perspectiva de la persona. Y es aquí donde se pone triste, porque la sociedad, o al menos la mayoría de las personas empujan a otros a que se desgasten con tal de obtener esa medalla llamada éxito, no importa lo que sea que se sufra o lo duro que trabajes, porque será recompensado ¿no? Pero qué pasa cuando alguien no logra llegar a la cima, No todos pueden ser jefes de todos.

No se trata de no tener metas o no esforzarse. Es más bien, hace algo con lo que tu estés a gusto/ Hacer de tu vida algo que te haga feliz, con lo que estés cómodo. Puedes pintar cabello en una estética y no matarte para ser el estilista más reconocido de la región o algo por el estilo. Y te dirán que solo eres mediocre por no tratar de llegar a ser más, pero para ti, lo que haces es más que suficiente. En lugar de pelearse con otros por llegar a lo grande ¿Por qué no preguntarse qué es lo que tú mismo quieres lograr? Ignorando lo que se espera de ti por tus padres o conocidos, porque al final de todo, eres tu propia persona.

Tú decides que haces de tu vida, tus límites, y lo que sabes que puedes hacer, y se vale salir de tu zona de confort, solo no te gastes por cumplir las expectativas de otros.

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